viernes, 29 de septiembre de 2017

Cigüeña

El doctor receta descanso y pastillas,
y a mi madre que rece de rodillas.
Se va con gesto solemne, de funeral
y en la casa se desata un huracán.
Padre golpea, maldice, grita
y rompe la cocina.
Madre llama a la abuela, a la tía,
con cuidado de que no escuche la vecina.

"Te cagaste, cagaste a la familia
no podemos pagar la medicina."

"Nena, decime el nombre
antes de que te crezca el abdomen."

"Nena, decime el nombre, o te hago pasar hambre.
¿Quién fue el hombre? Apurate que no tengo alambre"

Mamá, mamá ¿De qué nombre me hablas?

Mamá, mamá; basta de té de perejil.

Mamá, mamá ¿De qué hombre me hablas?

Mamá, mamá; si todavía soy infantil.

Mamá, mamá ¿Por qué me tengo que casar?

Mamá, mamá; Si sólo tengo 15 años y pocos meses más


Doctor, doctor;
tengo muchas ganas de vomitar
y mi marido el doble de mi edad.
Doctor, doctor;
las otras nenas se ríen de mi panza
y las vecinas hablan mal de mi crianza.

Mamá ¿es verdad que los trae la cigüeña?
¿es verdad que te los trae y te hace madre risueña?

Papá ¿es verdad que nacen sólo cuando hay amor?
¿ese de verdad que te hace saltar el corazón?

domingo, 10 de septiembre de 2017

Religión

Supe que era un error, y aún así te amé con tanta devoción que en las noches me río de mi reflejo. Me miro con burla y decepción.  Por eso gesté mi mayor drama, por eso en la historia de mi vida te di el papel protagonista. Por qué tanta pasión,  te miro y me pregunto; por qué esta incondicional e irracional devoción hacia tu ser. Por qué nunca negarme a tu voluntad, entregarte gustoso hasta lo que no poseo. Obra destinada al fracaso, soy una mentira que camina. De éste patetismo en el que me he convertido,  que me ve acariciando el cinismo, ojalá pudiera sentirme orgulloso; jactarme de mi bondad. Y yo, devoto a vos, te volvés en lo único que creo, lo que más anhelo, alabo de día y en las noches me encomiendo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Dónde está?

Mi queridísimo:
Me tranquiliza saber que usted está. Me tranquiliza saber que mis compañeros hoy llegaron a sus casas, que sé dónde están. En este día negro, ¿usted cómo está? Yo estoy mal, afligida y con la voz desgarrada, asustada. Estoy asustada, porque hoy mis compañeros, mi familia y usted saben dónde estoy, pero ¿mañana? Le  escribo desde Rosario, hoy detuvieron a tres compañeros del Partido en Santa Fe Capital por colgar una bandera que preguntaba "¿Dónde está?". Ya ni me hace falta decir su nombre. La marcha hoy en Rosario fue masiva, pero funeraria. Se escuchaban bombos y pasos, y rejas de algunos locales que cerraban de golpe; se leían signos de pregunta por todos lados, pero se escuchaban pocas voces. Sentí ganas de llorar, sentí rabia y sentí miedo. Me sentí como una madre caminando en círculos por una plaza, con la cabeza agachada tapada con un pañuelo pensando en su hijo y en los hijos de otros que ella no conocía. Me sentí así cuando marchaba por la calle con la remera roja, y la cabeza tan en alto como mi puño, pensando en mis tres compañeros de Santa Fe Capital, pensando en los allanamientos, persecución y detención de compañeros en Córdoba, pensando en Santiago. Pensando en usted, mientras miraba para todos lados no teniendo ovarios para pensar que me puede faltar el compañero que tengo al lado. Asustada, estaba asustada. ¿Sabe usted por qué? Me filmó una cámara directo a la cara, a mi y a dos compañeros más (que no está demás decir, me muero si me faltan, el partido sufrirá si un día faltan), nos filmó mientras gritábamos "¿Dónde está?". Nos filmó la cara una cámara que no supe para quién filmaba, ni qué titular saldrá debajo de nuestros rostros. Y me voy a mi casa al final del día con ese pensamiento en la cabeza.
Y llego. Dónde estoy me preguntan mis compañeros, "estoy en mi casa" les digo. Dónde están, nos preguntamos entre todos. Unos llegaron, otros todavía no, pero contestan, y eso me tranquiliza un poco. Liberan a los tres compañeros en Santa Fe, me tranquilizo más. Me voy a bañar. Tenía escrito "¿Dónde está?" con fibrón en el pecho, y paso el jabón con dolor, sabiendo que se va a borrar. Me quieren llorar los ojos, y tiemblo de hambre y de lágrimas, pero no lloro, tampoco voy a comer, me voy a sentar a escribir. Hoy no lloré, voy a llorar después, quizás al mismo tiempo que mastico, como suelo hacer a veces. Pero ni voy a comer ahora, ni  voy a llorar ahora, ahora es más importante escribirle a usted. Y le escribo, porque usted está, y porque unos vienen y me dicen "¿por qué hablan sólo de él, cuando hay tantos otros?". Me lo pregunta gente que jamás preguntó de esos tantos otros. Me lo pregunta gente que no va a preguntar por usted si mañana yo no se dónde está, gente que no se va a preguntar dónde estoy yo, si salgo a preguntar dónde está él y no vuelvo. Y no van a gritar, ni marchar, ni hablar, ni cuestionar ni preguntar si falta cualquiera, solo van a preguntar por qué se habla tanto de ese que falta. Y me suena el celular: 17 heridos, 23 detenidos, todos por preguntar "¿Dónde está Santiago Maldonado?"

Y todavía no terminó el día.

jueves, 3 de agosto de 2017

Milanesa y mate

- ¿Qué es eso tan importante que me tenés que decir que no puede esperar a que termine de comer?-
Para Sofía, joven estudiante de criminología, no existe ningún impedimento ni excusa para abrirle la puerta a su mejor amigo a las 03 de la mañana o bajo cualquier circunstancia. Pero son las 13 y con su comida no se mete nadie. De todas formas, le abrió la puerta.
-Sofi, escuchame, se que sos muy distraída, a veces me olvido hasta qué punto. Hay algo que tenés que saber y no, no podía esperar porque realmente no puedo creer que no te hayas dado cuenta. Todo el mundo lo sabe, y ya era hora de que vos también. Muy probablemente cambie un poco tu perspectiva hacia mi, pero espero seguir siendo amigos. Sofia, no te tendría que estar diciendo esto, pero a veces vivís realmente en una nube. - Dijo el joven, que seguramente no estaba muy lejos de la edad de Sofia, sentandosé. Sofia quiso hablar, pero la mirada de su amigo, muy reprobatoria, la hizo dudar mientras seguía comiendo la milanesa con ensalada. - Yo no puedo creer que te lo tengo que decir de esta forma, pero es que todavía no te diste cuenta. Debería ser obvio, cómo me comporto, cómo hablo, Sofía mirame  a la cara por favor. - Tomo aire mientras ella abandonaba el plato, él hablaba con velocidad de quien corrío cuatro cuadras para retar a su amiga. Tomó aire de nuevo y ella lo miro con dulzura, tomandolé de la mano. Ella era la persona más dulce que él había conocido en su estadía en ese país.
- Lo que vos me estás tratando de decir, es, por casualidad viste... ¿Que estas enamorado de mi? - Sonrío con ternura y amabilidad, comprensiva como siempre. - Porque de ser así, no cambia nada, yo realmente te aprecio y... para. ¿De qué te estás riendo tarado?
La cara de Sofía cambió, parecía una nena chiquita enfadada.
-Sofía, mi querida dulce e inocente Sofi. Voy a hablar lento y suave. ¿Si? Escuchame, mirame, Sofía deja la milanesa tranquila después la metes al microondas. Escuchame. Sofi. Yo. Soy. Un. ALIEN. ¿Entendés? ALIEN. ESPACIO. PLANETAS. ALIEEEEEN. - Terminó de decir, moviendo los brazos y alargando las e.
Se quedaron en silencio por unos segundos.
-Ah.
-¿Ah? ¿Sofia, eso es todo lo que vas a decir?
-Es que... Nunca se me hubiera ocurrido que eras. Bueno. - Silencio.
-¡SOFIA!
-¿QUE? NO ME GRITES, TARADO.
-SOFIA, ME LLAMO AHRKAH'KAH.
-CUANDO TE CONOCI ME DIJISTE QUE ERAS EXTRANJERO. PENSE QUE DE ALGUNO DE ESOS PAISES EN LOS QUE HACE MUCHO FRIO Y HABLAN IDIOMAS RAROS. QUE SE YO, AHRK.
-SI SOFIA, EXTRANJERO DEL PAIS P'TRAX6X, EN EL CONTINENTE DE ESPACIOEXTERIORLANDIA. ¿ME PODES PRESTAR ATENCION CUANDO TE HABLO? SOLTA LA MILANESA, SOFIA. ¡TENGO 3 (TRES) DEDOS! - Ahrk seguía gritando, sin poder comprender, mientras le mostraba sus manos.
- PENSE QUE HABIAS TENIDO UN ACCIDENTE, NO VOY PREGUNTANDOLE A LA GENTE COMO LE AMPUTARON LAS EXTREMIDADES.
- ¡SI LO HACES! ¿NO TE ACORDAS CUANDO CONOCIMOS AL VIEJO QUE LE FALTABA LA PIERNA?
- ¡ESE ES UN CASO TOTALMENTE APARTE AHRK!
- SOFIA, ESTUVE EN CADENA MUNDIAL POR TELEVISION HABLANDO CON EL PRESIDENTE DE U.S.A. PARA DECIRLES QUE MI RAZA NO ERA PELIGROSA.
- PERO LOS ESTADOUNIDENSES LE TIENEN MIEDO HASTA A LAS PERSONAS DEL PAIS DE AL LADO.
- SOFIA. SOY VERDE. VERDE. VERDE.
- PENSE QUE ERA PORQUE EN TU PAIS ESTABA SIEMPRE NUBLADO Y NO TOMABAS SOL.
- EN TODO CASO SERIA BLANCO, NO VERDE COMO LA YERBA.- Silencio de nuevo.

- Hablando de yerba. ¿Querés tomar unos mates?
- Sofia, estas comiendo una milanesa.
- Sí.
- Bueno, pone la pava.

Carta a Alejandra Pizarnik.

A Alejandra:

Precisa y preciosa, alevosamente acariciaste mis venas con el filo de tus palabras. Te abrís paso a zancadas seguras entre miles de voces que gritan. Atravesás, rompiendo estigmas y estructuras, rasgando ideas, destruyendo todo a tu paso. Arremete el fantasma enardecido de tu voz hacia mi; Me vuelve una pira. Magnífica. Sos una forra, sos una desubicada, una niña pequeña asustada e insoportable y avasalladora y a la vez tan majestuosa. 
Te escucho hablar, y si pudiera te llamaría "mi querida". Te escucho estirar. Yo las sílabas y me muerdo los labios. Escucho tus palabras y me inundo y rebalso en preocupaciones. escucho, de nuevo, el fantasma de tu voz rasposa, y a ese fantasma le digo "yo te hubiera amado. Yo te hubiera amado Alejandra, como solo una mujer puede amar a otra; Como una fiel admiradora de la muerte y sus relojes puede amar a una hija de ésta. Te hubiera amado, entre capas de piel y luces apagadas, entre colillas de cigarrillos y cajas de pastillas mientras perdemos el hilo de la conversación. 
A esa voz tuya, vuelvo. Me perdí. Al fantasma de esa voz quiero abrazarlo a golpes y acariciarlo a puteadas. Quiero que me recubra tu voz curtida por el paso por la vida. A esa voz que me descolocó, a esa voz que platonicamente llamo "mi querida", a ese laberinto de espejos que fue tu mente, a esa voz fantasmal que afirmo que yo hubiera amado, le quiero preguntar. ¿Alejandra, cómo estás allá, después de ese 25 de Septiembre? ¿Cómo estás ahora, fuera de esa espiral kafkiana que fue tu casi vida? ¿Estás siendo abrasada por las llamas o muerta de frío?
Espero mi querida, que estés mejor que en vida.

- Tu casi amante. 
08/06/2017

jueves, 6 de julio de 2017

Señorita

You can see me looking at you
under my heart shaped glasses.
Crossing my legs, letting you see my knees
under my tennis skirt.
Smiling at you, just for me,
because I know,
I'm driving you crazy, my love.

I'll see you at the tennis court,
I'll be wearing diamonds on my neck
and the heart in my cheek.
Flowers on my hair and long pink legs.

You know that I'm young,
you know that I'm wild,
you know that I'm not your dolly
and you're not my daddy;
I'm your obsession,
and you're part of my possessions.

Did you see me yesterday at Friday night?
Sparkling like a star,
the taste of the whiskey in my mouth.
And you want to know,
how's the taste of my cherry lollipop.

Make me nice for a while,
think that I'm not a femme fatale
smoking long cigarettes
and having no regrets.

My blue swimsuit means
your pulse getting shoot.
And your eyes getting wild
when I say
"Needing some discipline,
you're my favorite medicine."

See around that corner maybe,
don't be afraid of being brute:
I'm a screamer baby
make me mute.

You can call me Lolita
the prettiest señorita.
With bare feet and messy bun
waiting for you, ready to run.

The party is over, I'm alive.
The party is over, I feel revive.

domingo, 28 de mayo de 2017

Monoambiente



Edificio de mala muerte, paredes despedazadas por dentro, arañas en los rincones, cucarachas en los cajones. Un ascensor que no funciona, el timbre que no suena. Paredes de cartón, escaleras de telgopor, te guían hasta la puerta arruinada del quinto "B". Abrís la puerta y te llena el aliento del departamento. A encierro, a humedad, a polvo e insectos, a deshabitado.

Los barrotes de la cama se desprendían de óxido, amenazando con romperse en cualquier segundo tal y como el melancólico departamento. Constaba de un solo ambiente, de paredes grises con un papel de flores rasgado, viejo, manchado de humedad. Él era taciturno, quizás tanto como la escena; lo veías recostado en la cama y sentías una melodía lúgubre bailar a su alrededor. La luz del techo se balancea con el poco aire frío de la madrugada. Entra finamente por la persiana rota, a medio bajar, llena de arañas. La bombilla amenaza con apagarse y vuelve a prenderse, amenaza con apagarse y vuelve a prenderse. Es amarilla y no alcanza a alumbrar los rincones. Se intenta apagar, pero se prende de nuevo, aún resiste. Alumbrándolo débilmente, enredado entre las sábanas llenas de manchas. Se escucha el girar errático del ventilador, también, al borde de la caída. Guardaba receloso, bajo el colchón, un manojo de billetes pegados con cinta que no servían ni para comprar otra bombilla de luz. Y el colchón, era una sopa de irreconocibles sustancias mezcladas entre sí; cuantas historias que podía contar, y que repugnante olor que desprendía; posible de espantar a cualquiera que se acercase. La mesita ratona de madera rasguñada reposaba junto a la cama, una lamparita rota y sin bombilla sosteniéndose inexorable. Una única silla de plástico retraída, decorando un rincón al azar, curtida, con un color que no se distingue del gris o del amarillo, parecido a la punta de los dedos de un fumador. El armario se alzaba cubriendo toda la pared, vacío, de imponente madera oscura, pero con las puertas salidas, colgando. Tenía espejos, en las caras internas de las puertas, sucios, todo estaba sucio, inútiles para su uso original. Ropa amontonada en el fondo, hecha un manojo de dudas, arrojada con odio alguna vez. Todo en ese departamento, la escena entera contrastaba graciosamente contra ella. Que bella, con piel de seda, haciendo alarde de sus encantos se pasea, brillando bajo la luz de la bombilla que titila cerca de apagarse, en un balance errático a causa de ese único cable pelado que todavía la sostiene. Sumamente bella, lengua ávida de carne humana, dedos largos y sonrisa afilada, desprende un perfume a flores que a todos encanta.

Él se dejo caer; enojado, furioso, triste, cansado. Después del ultimo pinchazo se desplomó en una pose inverosímil.

Su cuerpo flaco, magullado y sudoroso ¿Qué hacia ella tan bella observando su cuerpo indigno? ¿Qué hacia ella, con su absurda altanería, contemplándolo? Como si fuera una ilusión, su perfume casi orgásmico viaja hacia él, proyectándose hacia sus sentidos.

- Desgraciada- le susurró tendido en la cama.

- Penoso- refutó.

Cicatrices. Tenía cicatrices en todo el cuerpo. Pálido y casi traslucido, demacrado y deplorable en todos los sentidos. Humillantemente débil. Intentó arrastrarse en busca de la jeringa que le quedaba bajo la cama, entre el manojo de billetes doblados. Con la mitad del cuerpo en el suelo entorno sus ojos hacia ella, nuevamente.

- Estabas ebria. - Le reprocha, suena como un niño.

La sangre le baja a la cabeza con fuerza, cada vez más rojo y con los ojos salidos. Los cerró, pero el olor a flores no se iba.

- Te perdono. - Silencio. - No fue tu culpa. - ella se sienta en el suelo a su lado, amagando a acariciar su cabello. - Marcos - le susurra como una caricia, con sus mejillas rosas y su ropa andrajosa. Había perdido un zapato, el otro lo traía en la mano. Las medias estaban agujereadas con quemaduras de cigarrillo, manchadas de alcohol. Pero era bella, impoluta, siempre fue hermosa. Con el pelo lacio, como en sus recuerdos.

- Estabas ebria. - le vuelve a reprochar - lo besaste delante mío, me lastimaste. Vos lo besaste. ¿Qué mas podía hacer? Me fui. Estabas ebria, no fue mi culpa. Vos lo besaste.

-Marcos,. - Ella insiste. - Pasó hace mucho. Vení a visitarme si tanto me extrañas. No me hagas venir a buscarte.

Él se arrastró por el suelo buscando su jeringa, otra vez. Olvidarla, convencerse de que fue culpa de ella.

- Marcos - Su voz es suave, despide compasión. Él se arrastra, tira de un cable y la lampara se cae.

- Fue tu culpa.

- ¿Por qué no me dejas ir?

Se arrastra desesperado, el suelo cruje bajo su peso. Los insectos no se inmutan mientras el zarandea su mano junto a ellos. Pacientes, esperan por su cena.

La muerte lo mira, intensa. Él vulgarmente se incorpora, buscando la vena. Ella se levanta pero no se acomoda la ropa, se pasea hacia su rincón con el corpiño descolocado y la remera rota. Camina colmando el monoambiente con olor a flores. Decepcionada observa como la cabeza de Marcos cae hacia un costado y él tiembla, como todas las noches.

- Te perdono - dice mientras el espejo sucio refleja la piel amoratonada, la sangre acariciando sus piernas.

Se ha producido un error en este gadget.