jueves, 28 de marzo de 2013

Paradoja.

Vendo mi alma.
Solo para saber
qué se siente no sentir.
Parece paradójico...
aunque lo sea o no
¿Quién sabe?
¿Acaso se sabe si se puede sentir el sentir?
Un shinigami baja del cielo,
así me siento cuando duermo.
Mi alma descansa en esas manos
¿Son frías o son cálidas?...
No se. No las siento en verdad.

Abandono mi cuerpo con la luna oscura,
lo recupero con el sol brillante.

Me libero de las ataduras en la noche
Me encadeno a la realidad en el día.

Libero mi mente, y la dejo al limite de la
imaginación cuando sale Ella.

Me enfrento a la realidad
cuando su luz me recubre,
luego descansa ante la oscuridad absoluta
ante la que pierde en paz y sin pelear.

Las plumas de las alas de los seres que viven en mis sueños,
las pierdo en un abrir y cerrar.
Al parecer, muy literal.
Y sin más me vuelvo a encadenar
a la supuesta realidad
que jamás me supo ayudar,
para así después descansar,
en las dulces manos del soñar.

Buscando la paz.


Buscando un lugar
en donde encajar,
como una sombra
en el gran mar,
buscando a quien copiar.
O un ángel
en el peor infierno
que te puedas imaginar
¿Dónde buscar?
¿Dónde encajar?
En este mundo
que solo trae infelicidad
a cada paso que se da,
sea para adelante o para atrás.
Un demonio en el paraíso
¿Qué podría contar?
si al instante lo echaran
por su gran maldad.
O un ángel en el infierno
¿Qué podría lograr?
Si de tanta maldad
al instante se asustara
¿No existe un lugar,
para tal alma atormentada?
Solo trato de encontrar
una gota de felicidad
en el gran desierto
de la infelicidad.
Un mundo que atormenta,
y un universo que lo alienta
¿Qué más se puede pedir
para causar maldad?
Si al Bien quieres buscar
suerte te voy a desear
porque en este lugar
dudo que lo vayas a encontrar.
Alma atormentada,
sombra sin nada que copiar
a este pobre cuerpo
compañía váyanle a dar,
así en paz
podrá descansar
para toda la eternidad.
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