jueves, 10 de octubre de 2013

Alicia

[23:58] La luna ilumina bella y tétricamente el rocío que cubre el pasto y las lápidas del cementerio.
                Rara vez se ve algún movimiento que no sea el del viento, pero hoy, cuando faltan 2 escasos minutos para que sea el Día de los Muertos, es diferente.

[23:59] Pequeña y dulce niña escondida entre el rosal de la tumba más imponente de MI cementerio ¿Qué haces aquí? ¿Qué buscas?
                Pobre de ti ¿Acaso sabes qué día está a punto de ser? Qué bueno que no me ves. Tierna niña de cabellos dorados y ojos relucientes, te pregunto nuevamente ¿Qué buscas aquí? ¿Acaso seguiste a un conejo blanco?

[00:00] Lugar equivocado, tiempo equivocado. “Alicia”, seguiste al conejo equivocado.              Con tu voz de terciopelo gritaste a todo lo que aguantaban tus pulmones al caer por el grandioso portal que abro, yo, justo donde estabas parada, una vez al año.
                Una vez al año, siempre el mismo día, durante el día de muertos.

Pobre Alicia, te estrellaste contra un duro suelo. Una viejita te ayudó a levantarte, y cuando la viste no huiste. No como los “valientes” que vienen en busca de mi mundo, de mi reino. Fantasmas o esqueletos. No importa, todos están muertos en mi reino.   
                Aquí no hay sombrerero, no hay flores que canten, no hay reina que quiera flores rojas. Pero parece no importarte, mucho menos molestarte.        
                Acompañas a la mujer hacia la ciudad, que en este día está llena de tantos colores haciendo  que me den ganas de vomitar.

                Empezaste a recorrer la ciudad de los muertos en vida, parece agradarte, y me alegro. Caíste en mi trampa, caíste en mi reino, y cuando alguien lo hace es su fin. Querida Alicia, bienvenida a mi reino, ya no podrás volver al tuyo.
                Bienvenida a mi mundo, bienvenida a mi reino. Bienvenida al reino de La Muerte.


Firma, con cariño: La muerte.
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