viernes, 14 de noviembre de 2014

Elios



    Mi nombre, Janna. Nacida en las afueras de la ciudad donde ahora trabajo, con una familia humilde de la cual me despedí cuando decidí venir a Elios. Trabajo en el piso 107 de Elios, la ciudad fortaleza, controlando el clima de los pisos debajo del mío, donde la gente habita.
   A pesar de venir desde las afueras, venir de debajo de la fortaleza de Elios. Donde todo es malo, donde no puedes estar sin miedo, donde hay hambre pero no moral. Donde no sabes si mañana estarás con vida. Mi madre siempre me contó historias sobre lo que había sobre las nubes negras de gas que nunca nos dejaron ver el sol o la luna, o las estrellas. Una gran fortaleza de más de 300 pisos, donde todo y todos eran buenos. Donde jamás te faltaría nada. Todo es bueno y es perfecto. Donde no tienes opinión, donde debes acatar las órdenes de tus líderes, donde debes ser siempre bueno y aceptar todo, porque si no lo haces…

    Atención, atención. Se llevará a cabo la tortura y ejecución de Frenrick Beckham, número 10893; Hombre, 30 años, clase media,  trabajaba en el piso 33, como profesor de historia; por llenar de suciedad las cabezas de sus alumnos. La ejecución se transmitirá a todos los canales, y se llevará a cabo en el piso 2 a las 0900 horas de mañana.
    Hasta nuevo aviso; les desea un buen día, Elios. Sigan con sus días.

    La inhumana voz casi mecánica de los altavoces de Elios cesó y nadie se inmutó al escuchar la palabra tortura o ejecución, ni siquiera los niños. Tanto la ejecución como la tortura del condenado son públicas, y verlas es obligatorio. Aun así, jamás vi una completa, solo veo lo justo y necesario para que no me reprendan. Las pantallas que se encontraban en algunas paredes volvieron a su imagen normal de decoración mientras se deshacía la imagen de “aviso de último momento”
    Sigo caminando, el olor a desinfectante inunda mis fosas nasales como la primera vez que llegué a Elios, al igual que el pulcro blanco molesta a mi retina. La pared se abre a mi paso como una puerta.
    Veo pasar a mi pareja a la cual nunca le hablo durante el trabajo, nunca le hablo estando en Elios. Kevin me mira como si no me conociera al igual que yo a él, y chocamos tirando todos nuestros papeles al piso.
-Oh, lo lamento. –Decimos al unísono y ambos nos inclinamos para juntar los papeles.
Se despide de mí con gesto amable, un gracias y una sonrisa y yo sigo mi camino hacia mi piso.




Cuando logro estar fuera del ángulo de las cámaras abro el papel diminuto que me dio. Solo una milésima de segundo me toma entender el mensaje y hacer que el papel ya no exista.
FB 33 0905



Es la hora, ya es otro día, bajo al vestíbulo, al piso 002 junto con una multitud de personas. Los hombres y mujeres con sus trajes blancos, los niños con sus trajes rojos, y las niñas vestidas solo de rosa.

La ejecución será impartida en 15 minutos, tomen su lugar por favor.
    Les recordamos también, que quien no la observe será sancionado. Buen día.

    La gente se conglomera alrededor de la plataforma de ejecución y en las plataformas en las paredes para ver mejor. Yo, me quedo rezagada.
    Veo a los titanes traer amarrado a Frenrick mientras él grita y se retuerce en un intento de zafarse.
-         ¡Yo no he hecho nada malo! ¡Solo les enseñé a pensar! ¿Es eso malo? ¡¿ES ACASO ESO MALO?! PARA USTEDES SÍ, PORQUE QUIEN PIENSA CUESTIONA, USTEDES QUIEREN ROBOTS.

Sobre él, se sobrepone el holograma de la cara del líder, el líder de nuestra gente.
Estas aquí, 10893, por llenar de suciedad e inmundicia las cabezas de los hijos de Elios.
    La gente aplaude a su soberano entusiastamente.
    Frenrick, baja la cabeza y sonríe, el reloj marca exactamente la hora indicada y cuando los titanes se mueven es la señal.
    Kevin, yo y nuestros compañeros saltamos a la plataforma, Frenrick se levanta y aun encadenado lucha a la par nuestra. ¿Qué más habría que esperar del líder la revolución?
-POR LA LIBERTAD- Grita mi verdadera gente.



    Quizás ahora estemos en los pisos de las catacumbas, encadenados unos a otros, sucios y en el suelo.
Elios, piensa que ganó la guerra, pero lo que no sabe, es el error que cometió. Nos ha dejado encerrados con todos nuestros compañeros, y los antiguos defensores de la libertad que aún sobreviven en su esperanza de que nosotros viniéramos a su rescate para continuar la lucha. Ahora, nuestro plan de años ha iniciado. Nosotros no solo ganamos esta batalla, sino que Elios, que piensa que acabó con la guerra antes de que empiece, selló su propia perdición.


viernes, 17 de octubre de 2014

Paraíso oscuro.

            Cae la oscuridad, se asientan las tinieblas. Las sombras toman formas; el aire se hace vaho y se escapa de mi alma.
            Camino y resuenan con eco mis pisadas, no veo el camino, pero sé por dónde debo ir. Mi alma ruge.
            De dónde vengo me es desconocido, hacia dónde voy también, ni siquiera conozco mi rostro, solo sé de esta sombría niebla que son mis sentidos.
            Las sombras toman forma, se vuelven sólidas y camino sobre ellas. Son escalones que me llevan a lo alto o a lo bajo. Al cielo, al infierno, o a otro lugar desconocido.
            Seguramente me merezco lo segundo.
            Puedo ver dentro de mi alma, pero no fuera; son las sombras que me rodean las que la conforman.
            Me duelen los pies.
            Puedo ver, sombras, despejarse y darles espacio a más sombras. Las siento, como veneno, correr por mis venas, son más pesadas que el plomo y hacen que mi cuerpo se sienta débil.
            Cada vez mi mundo se hace más oscuro, y a mis ojos lo vuelve más nítido; más resplandeciente.
            Me sumerjo en mi luz mientas sigo ascendiendo hacia abajo, hacia dónde me guían las sombras.
            Las sombras, se inyectan en mis venas por voluntad propia y contra la mía, y dentro se mueven por voluntad propia suya y mía, como si fueran una sola.
            Me vuelvo soberana poco a poco, su alteza y dirigente. Y siento más sombras, sombras que no son sombras de mi reino y mientras más a ellas me acerco más débiles se vuelven, hasta que finalmente desaparece bajo las sombras que conforman mi reino, las verdades, las que marcan mi camino. 







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            Aprovecho a agradecer a Riot Games y Lana del Rey por se la inspiración de este (...) algo.

sábado, 12 de julio de 2014

Espuma

Cuento de psudo-terror. Seguro no les asusta, pero a mi sí, y mucho. 
Inspirado en mis recurrentes visajes a San Nicolas y la canción "Clowns" de t.A.T.u (link al final)




                Me siento en el mismo lugar de siempre y el colectivo sigue su marcha. Las luces son apagadas por el chofer, ya estamos saliendo del pueblo y encaramos la ruta. La luna se encuentra tapada por las nubes que presagian lluvia, una lluvia no necesaria cuando voy en la ruta, por favor.
                Sigo mirando el paisaje oscuro por mi ventana. Pequeñas casas alejadas unas de otras, pasto crecido por el cual quizás salga un sapo mutante, pocos autos, otro colectivo de misma línea en el que me encuentro; y una vaca. Decido cerrar mis ojos, descansar, me quedan dos horas de viaje y si comienza a llover mejor estar dormida.
                Me comienzo a relajar y gruño cuando las luces se vuelven a encender. Malditos pueblos. Maldita ruta. La gente se sienta y vuelven a apagarse las luces. Me apoyo aburridamente contra la ventana y el vidrio se empaña con mi respiración. Sigo viendo pasto, árboles, casas, otra vaca, las luces altas de un auto me dejan una mancha en la retina, veo pasar el cementerio y sonrío, ya llegamos a la ruta, ya no encenderán las luces.
                Ajena a todo me sobresalto cuando se sientan a mi lado y volteo rápido mientras se me desvanece el sueño del susto. La piel de la mujer, es tan blanca que parece brillar en la oscuridad. Me quejo internamente, habiendo tantos asientos libres sentarse a mi lado. Saco los auriculares, rogando que funcionen, o por lo menos uno.

All this weeping in the air. Who can tell where it will fall?

                Suspiro aliviada al sentir la música en mi oído, porque sólo uno funciona. Sigo con la mirada perdida en el vacío paisaje de la medio empañada ventana. Veo el reflejo de la mujer que se encuentra a mi lado con la mirada fija al frente. Lo ignoro. Las luces de los autos que vienen le dan formas raras a los letreros que se encuentran en el camino. Más de una vez pensé haber visto a Slenderman o cosas así, me río para mis adentros y sigo sin despegarme de la ventana.

Clowns that only let you know. Where you let your senses go.
Clowns all around you. It's a cross I need to bear.

                Por mera curiosidad vuelvo a observar el reflejo de la mujer en el vidrio y nuestras miradas reflejadas se cruzan. Es la segunda vez que se me detiene la respiración por la mujer y los sustos que me da. Aparto la mirada y trato de enfocar otra cosa, pero sigo sintiendo sus ojos. Subo el volumen, escucho la letra. No es la mejor letra para esta ocasión.

All this black and cruel despair. This is an emergency.
Don't you hide your eyes from me. Open them and see me now

                Me río de lo insólita de la situación e insulto de todas las formas conocidas al “aleatorio” del celular y su sentido del humor.
                Estoy asustada y no sé porque, vamos, ríanse de mí.

Can you see me now?
Can you see me now?

                 ¿Me ves ahora? – Me dice la mujer en mi oído y se me congela el cuerpo. Tanto en temperatura como en movimiento.
              Mi grito de susto debió sonar hasta los pueblos vecinos. Se encendieron las luces y miré a la mujer. Pálida como la cera. Realmente sentí que brillaba. El colectivo se detiene. Mi brazo se mueve, no sé si es mi inconsciente o ya me volví loca. Quiero tocarla.

Can you see?
Can you see?
See me here in the air. Not holding on to anywhere.


                La sujeto del brazo. Siento que se me va, como si sujetara la espuma del detergente cuando lavo los platos. Siento que mi corazón se detuvo. Todos se mueven lento. El chofer se acerca, pero pareciera que no se mueve. Vuelvo a mirar a la mujer, esta fría, siento como si su brazo se escurriera de mis dedos, pero está ahí. Pulcro y sólido. Vuelvo a ver al chofer. Escucho la voz del chofer. La mujer me dirige una sonrisa que no veo y de pronto me encuentro sola en el asiento. Todos me miran. Sigo con mi brazo en el aire. ¿Dónde está ella? 






Notas finales:
No, nunca me pasó, pero sí vi varios Slendermans que en realidad eran carteles.
Los auriculares siguen sin funcionar. 
Gracias, vuelvas prontos. 


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