sábado, 12 de julio de 2014

Espuma

Cuento de psudo-terror. Seguro no les asusta, pero a mi sí, y mucho. 
Inspirado en mis recurrentes visajes a San Nicolas y la canción "Clowns" de t.A.T.u (link al final)




                Me siento en el mismo lugar de siempre y el colectivo sigue su marcha. Las luces son apagadas por el chofer, ya estamos saliendo del pueblo y encaramos la ruta. La luna se encuentra tapada por las nubes que presagian lluvia, una lluvia no necesaria cuando voy en la ruta, por favor.
                Sigo mirando el paisaje oscuro por mi ventana. Pequeñas casas alejadas unas de otras, pasto crecido por el cual quizás salga un sapo mutante, pocos autos, otro colectivo de misma línea en el que me encuentro; y una vaca. Decido cerrar mis ojos, descansar, me quedan dos horas de viaje y si comienza a llover mejor estar dormida.
                Me comienzo a relajar y gruño cuando las luces se vuelven a encender. Malditos pueblos. Maldita ruta. La gente se sienta y vuelven a apagarse las luces. Me apoyo aburridamente contra la ventana y el vidrio se empaña con mi respiración. Sigo viendo pasto, árboles, casas, otra vaca, las luces altas de un auto me dejan una mancha en la retina, veo pasar el cementerio y sonrío, ya llegamos a la ruta, ya no encenderán las luces.
                Ajena a todo me sobresalto cuando se sientan a mi lado y volteo rápido mientras se me desvanece el sueño del susto. La piel de la mujer, es tan blanca que parece brillar en la oscuridad. Me quejo internamente, habiendo tantos asientos libres sentarse a mi lado. Saco los auriculares, rogando que funcionen, o por lo menos uno.

All this weeping in the air. Who can tell where it will fall?

                Suspiro aliviada al sentir la música en mi oído, porque sólo uno funciona. Sigo con la mirada perdida en el vacío paisaje de la medio empañada ventana. Veo el reflejo de la mujer que se encuentra a mi lado con la mirada fija al frente. Lo ignoro. Las luces de los autos que vienen le dan formas raras a los letreros que se encuentran en el camino. Más de una vez pensé haber visto a Slenderman o cosas así, me río para mis adentros y sigo sin despegarme de la ventana.

Clowns that only let you know. Where you let your senses go.
Clowns all around you. It's a cross I need to bear.

                Por mera curiosidad vuelvo a observar el reflejo de la mujer en el vidrio y nuestras miradas reflejadas se cruzan. Es la segunda vez que se me detiene la respiración por la mujer y los sustos que me da. Aparto la mirada y trato de enfocar otra cosa, pero sigo sintiendo sus ojos. Subo el volumen, escucho la letra. No es la mejor letra para esta ocasión.

All this black and cruel despair. This is an emergency.
Don't you hide your eyes from me. Open them and see me now

                Me río de lo insólita de la situación e insulto de todas las formas conocidas al “aleatorio” del celular y su sentido del humor.
                Estoy asustada y no sé porque, vamos, ríanse de mí.

Can you see me now?
Can you see me now?

                 ¿Me ves ahora? – Me dice la mujer en mi oído y se me congela el cuerpo. Tanto en temperatura como en movimiento.
              Mi grito de susto debió sonar hasta los pueblos vecinos. Se encendieron las luces y miré a la mujer. Pálida como la cera. Realmente sentí que brillaba. El colectivo se detiene. Mi brazo se mueve, no sé si es mi inconsciente o ya me volví loca. Quiero tocarla.

Can you see?
Can you see?
See me here in the air. Not holding on to anywhere.


                La sujeto del brazo. Siento que se me va, como si sujetara la espuma del detergente cuando lavo los platos. Siento que mi corazón se detuvo. Todos se mueven lento. El chofer se acerca, pero pareciera que no se mueve. Vuelvo a mirar a la mujer, esta fría, siento como si su brazo se escurriera de mis dedos, pero está ahí. Pulcro y sólido. Vuelvo a ver al chofer. Escucho la voz del chofer. La mujer me dirige una sonrisa que no veo y de pronto me encuentro sola en el asiento. Todos me miran. Sigo con mi brazo en el aire. ¿Dónde está ella? 






Notas finales:
No, nunca me pasó, pero sí vi varios Slendermans que en realidad eran carteles.
Los auriculares siguen sin funcionar. 
Gracias, vuelvas prontos. 


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