viernes, 17 de octubre de 2014

Paraíso oscuro.

            Cae la oscuridad, se asientan las tinieblas. Las sombras toman formas; el aire se hace vaho y se escapa de mi alma.
            Camino y resuenan con eco mis pisadas, no veo el camino, pero sé por dónde debo ir. Mi alma ruge.
            De dónde vengo me es desconocido, hacia dónde voy también, ni siquiera conozco mi rostro, solo sé de esta sombría niebla que son mis sentidos.
            Las sombras toman forma, se vuelven sólidas y camino sobre ellas. Son escalones que me llevan a lo alto o a lo bajo. Al cielo, al infierno, o a otro lugar desconocido.
            Seguramente me merezco lo segundo.
            Puedo ver dentro de mi alma, pero no fuera; son las sombras que me rodean las que la conforman.
            Me duelen los pies.
            Puedo ver, sombras, despejarse y darles espacio a más sombras. Las siento, como veneno, correr por mis venas, son más pesadas que el plomo y hacen que mi cuerpo se sienta débil.
            Cada vez mi mundo se hace más oscuro, y a mis ojos lo vuelve más nítido; más resplandeciente.
            Me sumerjo en mi luz mientas sigo ascendiendo hacia abajo, hacia dónde me guían las sombras.
            Las sombras, se inyectan en mis venas por voluntad propia y contra la mía, y dentro se mueven por voluntad propia suya y mía, como si fueran una sola.
            Me vuelvo soberana poco a poco, su alteza y dirigente. Y siento más sombras, sombras que no son sombras de mi reino y mientras más a ellas me acerco más débiles se vuelven, hasta que finalmente desaparece bajo las sombras que conforman mi reino, las verdades, las que marcan mi camino. 







----
            Aprovecho a agradecer a Riot Games y Lana del Rey por se la inspiración de este (...) algo.

Se ha producido un error en este gadget.