martes, 22 de septiembre de 2015

Niña

 – Hermana

 – Dime querido hermano.

 – Cuéntame un cuento.

 – Había una vez una niña.

 – ¿Qué le pasó a la niña?

 – Estaba rota, como una esfera de cristal que se estrella contra el suelo.

 – ¿Cómo se rompió?

 – Con miedo. Se volvió una cáscara vacía sin fuerzas para moverse o vivir. Con soledad, porque no se sentía digna de estar ante otras personas. Con dolor, porque era lo que la hacía recordar que todavía existía. Con tristeza, porque era lo único que podía sentir.

 – ¿Cómo fue que sobrevivió a tanto dolor?

 – Con esfuerzo. Lloró, murió y resucitó. Se lastimó y sufrió; pero al fin y al cabo salió adelante.

 – ¿Y logró recuperarse?

 – Lo que está roto, puede repararse, pero jamás en su totalidad. Las grietas del cristal roto son visibles, algunas más que otras. En su exterior, están ahí, erguidas orgullosamente gritándole al mundo “Sobreviví a la batalla más cruel y sangrienta que se pudo haber librado en el interior de alguien” y otras, están en el fondo, en su interior invisibles al mundo; aun consumiéndola, haciéndola sangrar de vez en cuando.

 – ¿Y cómo logra no desangrarse?

 – Con esperanza, con recuerdos. Con amigos. Con cariño. Con la fuerza que consiguió en todo el camino que recorrió.

 – ¿Por cuánto tiempo ella luchó?

 – Un eterno e inacabable instante de su vida.

 – ¿Cómo sobrevivió?

 – Con un sueño. El sueño de ayudar a cualquiera que la necesitara, como hicieron con ella. Darle a la gente una segunda oportunidad, como la vida le dio a ella. Por un camino de piedras caminó descalza, y ahora tiene su oportunidad de alcanzar su sueño.

 – ¿Cómo?

 – La vida le dio la oportunidad, le acercó ángeles que le dieron la mano para que ella pudiera demostrar que ya podía estar de pie por su cuenta, y que podía ayudar a otros a ponerse de pie.

 – ¿Y ahora siente felicidad?

 – Volvió a sentir todo lo que las personas sienten. Amor, odio, rencor, soledad, tristeza, cariño, alegría, gozo, dicha, dolor y paz. Ahora ríe, llora, sangra, grita, salta, baila; hace y siente de nuevo todo lo que una vez su menté le privó.

 – ¿Y dónde está la niña ahora, hermana?

 – Aquí.

 – ¿Soy yo?

 – No hermano.

 – ¿Eres tú?

 – No hermano.

 – ¿Entonces quién?


 – Somos nosotros. Yo soy su pasado, aquél que oculta a la gente, aquél que aparece en su mente y la hace llorar tanto como la llena de fuerza. Tú eres su futuro, el que está listo para correr, saltar, ser más fuerte que nunca y perseguir su sueño. Y juntos somos ella, somos su presente. 


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Riot siempre sacando cosas que me inspiran.
Kindred plz.
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