viernes, 13 de enero de 2017

Oda a la codicia

Viví los días en un sueño inmortal
de gente que camina mirando hacia atrás.
Y al final del día me volvía una más,
mirando hacia atrás a la luz artificial que iluminó lo ilegal.


Criminales sin dignidad,
disfrutando de pecar.


Frágil muñeco de papel
recé para volver a acariciar
la nieve de tu piel.


Busqué hablarte durante noches sin cesar
y solo encontraba voces que gritaban que sos una propiedad.


Frágil muñeco de papel
tus besos fueron crueles tatuajes,
patrañas, falacias, meros cuentos
escondidos en lo más recondito de nuestros cuerpos.


En la oscuridad reside la mentira
tus besos de pura codicia.
Frágil muñeco de papel
estás perdido entre redes de placer.


La araña de tu avaricia
te ahoga, te aniquila y destroza.


No puedes tener a una, buscas a la otra.
Te permito ser deidad por una hora
para que me recuerdes
como tu suprema protectora.


Frágil muñeco de papel
las historias siempre tienen un porqué.
Frágil muñeco de papel
hasta los más buenos se cansan de decir que sí,
y todas las historias llegan a su fin.
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