viernes, 12 de mayo de 2017

Cisnes

     Muñequita de fino vidrio, perlado cristal, gira y gira en su caja de oro musical; gira y gira bajo la luz celestial. Gira y gira y vuelan las plumas blancas como la pureza. Vuelan y revolotean a su alrededor, majestuosos cisnes con las alas bañadas por la nieve. Muñequita de vidrio, cálido y perlado, no sabe qué hacer; quiere tanto mostrarle los cisnes a los demás que se olvida de disfrutar. Embelesada y asustada, se aleja, tiene miedo de hacerlos añicos con sus manos que no son dignas. Gira y gira la muñequita de vidrio gira en su caja musical, gira entre los cisnes que tan paulatinamente se visten de princesas, con aureola de oro y vestidos de estrellas. Y todos bailan a la par, siguiendo la sutileza de la caja musical. Y cada vez son más, y cada vez la música es mas furiosa, tan como ella. Pasional y atrevida, se olvida del miedo. Se deja manejar por su pasión, guiada por el éxtasis, hundiéndose en la locura y acariciada por la lujuria, se vuelve tan pecadora como la humanidad. Maravillosas son las ninfas, reinas de sus sueños más íntimos, hechas de oro y galaxias, brincando a su alrededor. Y las acaricia en un arrebato, embriagada de luz, y entonces despierta al borde de la insanidad.
     Oscuro es su alrededor, se siente ciega después de tanta luz, abrumada por tanta belleza, vacía. Muñequita estás vacía, no temas, no te dejes sobornar. Muñequita estás vacía, deja de llorar. Quieres volver, le temes a la oscuridad. Tu corazón tan cálido en aquel sueño, jamás sentiste tanto frío al despertar. Muñequita estás vacía, deja de llorar, no te dejes gobernar. Esas manos que te acarician el hombro son tan frías que te queman, no te dejes confundir, muñequita de vidrio perlado no te dejes engañar. Confundida por el dolor, vacía y sola, solo quiere magia y se la prometen. Seres con rostro arrugado y ojos sin brillo, le tienden la mano arrugada de uñas quebradizas. Delicada, asustada y vacía muñequita, solo quiere magia y princesas, cuentos de fantasía y poder. Quiere poder, quiere gobernar, y quiere sólo un vestido de oro y estrellas. Quiere magia, quiere ser una princesa y que la música no se desvanezca; quiere tener el poder para ser feliz.
     Seres de pesadilla, la arrastran sin tocarla. Le prometen todo lo que pide, le prometen magia a cambio de su pereza, le ofrecen vestidos a cambio de su ira, le entregan princesas en honor a su lujuria, y una corona para su codicia. Le dicen que la envidia sabe como una caricia, y que la gula es una obra majestuosa. Y cuando ella no puede controlar su orgullo por el poder que obtiene, se ve reflejada en los ojos sin brillo de una muñequita rota que la observa a través del vidrio del espejo. Ambiciosa y egoísta, con cuidado sostiene los vidrios que dejó caer al suelo.

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